Entrenamiento

Neurociencias y entrenamiento deportivo

Por Lic. Sebastián Di Costa.

Desde hace ya varios años nuestro cerebro es estudiado, analizado e interpretado por numerosos científicos. Las nuevas tecnologías posibilitan la observación directa de la actividad cerebral.

De estos análisis surgen no solo datos funcionales, sino, también, datos aplicables a nuestra vida cotidiana, a diferentes campos del conocimiento y a variadas actividades de mayor o menor complejidad.

¿Podríamos los entrenadores deportivos asociarnos a esta búsqueda y aprovechar sus beneficios?, ¿serían de utilidad estos avances para hacer que nuestros deportistas alcancen mejores rendimientos? 

La respuesta a estas preguntas es, sin lugar a dudas, afirmativa.

Las neurociencias nos acercar material suficiente para introducirnos en ellas y buscar aplicaciones en el entrenamiento deportivo, siempre y cuando construyamos puentes adecuados para este acercamiento.

Sabemos por los estudios de nuestro tiempo que todo aprendizaje esta sustentado por cambios biológicos en las conexiones neuronales (sinapsis), es decir que la adquisición del conocimiento, entre ellos el deportivo, generan cambios químicos y morfológicos en las estructuras cerebrales. El uso repetido de impulsos nerviosos similares refuerza la intensidad de las conexiones y posibilitan que lo practicado con cierta frecuencia e intensidad se incorpore al repertorio motor.

El cerebro, órgano principal, y las neuronas, unidades estructurales y funcionales configuran nuestro principal centro de atención. Esta gran maquinaria que suponía una complejidad inaccesible empezó a darnos pistas sobre su accionar. Este comando biológico de los individuos empezó a abrir sus secretos y a brindarnos nuevas posibilidades.

A la luz de las nuevas investigaciones podemos marcar el camino para nuevos recursos metodológicos del campo deportivo surgidos de la observación directa del funcionamiento cerebral.

Imaginemos cómo podríamos enriquecer nuestras sesiones comprendiendo mejor las formas de aplicar y secuencializar las ejercitaciones, como mejorar nuestras planificaciones semanales, las meso, macro y megaestructuras. Podemos pensar entonces en entrenamiento articulados en base al funcionamiento cerebral y no en contra de sus demandas biológicas, acompañando sus potencialidades y comprendiendo sus imitaciones.

Porque lo que vamos a poder tener son certezas de cómo nuestro deportista capta, maneja, retiene y acumula datos e información. Tendremos mayor seguridad sobre el recorrido por el cual los datos obtenidos por los sentidos se transforman en información y como ésta alcanza el salto cualitativo al convertirse en conocimiento deportivo.

Necesitamos, entonces de un estudio cuidadoso y sistemático de cada deporte y una adecuación al contexto de trabajo de cada entrenador.

Sabemos, desde hace un tiempo, que la gran complejidad de las funciones cerebrales que surgen de sus estructuras y su interacción hace a este órgano tan particular, posiblemente, la más compleja “maquinaria” que conozcamos.

Este complejo órgano es producto de millones de años de evolución. En un adulto el peso aproximado es de 1,400 kgs. y consume alrededor del 20 % de la energía total del cuerpo. “El cerebro humano adulto está compuesto por alrededor de 100.000.000.000 de neuronas y, por su forma, se han caracterizado 1000 a 10.000 tipos de neuronas diferentes. Desde este punto de vista funcional, sin embargo, las estrategias utilizadas por las neuronas son sorprendentemente unitarias (...) la combinación de unos pocos principios elementales organizativos da lugar a una extrema complejidad” (Cardinali, Daniel: “Neurociencia aplicada”. Medica Panamericana, Buenos Aires, 2007).

Dos conceptos centrales en neurociencias para pesar nuestra practica deportivaNeuroplasticidad. “El saber ocupa lugar” “Este proceso permite que las nuevas experiencias de vida, las conversaciones que mantienes, los nuevos conocimientos que adquieres, remodelen una y otra vez tu cerebro” Dr. Carlos A. Logatt Grabner.

Los aprendizajes de cualquier índole que el sujeto realice y experimente modifican las estructuras de las neuronas y las conexiones entre ellas. Es decir que el sustento material y biológico de la adquisición de nuevos aprendizajes se da por una modificación estructural y funcional de las neuronas, que se vinculará con otras células nerviosas formando redes de comunicación sináptica. Este fenómeno es llamado neuroplasticidad.

Los impulsos nerviosos que viajan por el axón de una neurona pueden alcanzar cierta medida de activación eléctrica y extender su influencia a otras neuronas vecinas, generando una reacción en cadena. De esta manera cientos o miles de neuronas son integradas a una red muy compleja.

Durante todo proceso de entrenamientos deportivos, que siempre demandan una exigencia de trabajo cerebral, se utiliza muchas de las redes ya formadas a la vez que genera nuevas (redes).

El nombre que se les ha dado a este entramado neuronal es el de redes Hebbianas.

A medida que se repiten los ejercicios y las redes crecen en complejidad, las neuronas que no tenían conexiones se irían vinculando con estas redes existentes.


Algo muy importante a tener en cuenta que podemos saber con los avances del estudio del cerebro es que existen dos tipos de neuroplasticidad.

1. una positiva, formadora de redes Hebbianas, 

2. una negativa, que desecha las redes que no se usan. 

Este es un punto importante para nuestro armado de planificaciones de entrenamiento; ya que si tenemos la posibilidad de trabajar en grandes estructuras de ciclos plurianuales (Megaciclos), los contenidos trabajados en la formación cognitiva, perceptiva, de toma de decisión, entrenamiento de fuerza muscular, coordinación, técnicas y tácticas deben ser retomadas para que no sean desechadas o desactivadas. Esto proyecta una construcción sistemática y organizada de unidades a trabajar que nos obliga a pensar en una relación entre actividades de un periodo a otro (ejemplo: de un año a otro). 

Esta posibilidad plástica del cerebro debe ser entendida y aprovechada por los formadores deportivos ya que serán quienes guíen el camino del desarrollo de sus entrenados.

Neuronas en espejo


Un descubrimiento importante para las Neurociencias fue el de las neuronas en espejos o especulares. En ciertas áreas del cerebro se encuentran neuronas especializadas en activarse cuando se observan acciones de otras personas. Estas neuronas detectan movimientos e intenciones de las personas con las que están interactuando activando o produciendo una reedición en el propio cerebro de los estados observados. De esta manera se encienden en nuestro cerebro las mismas áreas que las personas que están actuando enfrente. Este fenómeno genera un efecto de “contagio” que es la base del instinto de imitación.

Es de gran utilidad puntualizar que pueden tener un mayor o menor impacto según la significación que la persona observada tenga para el sujeto observante.

Este descubrimiento permite analizar más claramente las capacidades cognitivas en funciones como la empatía y la imitación (tan importantes en el proceso de entrenamiento deportivo), así también como visualizar con mayor precisión los mecanismos de detección de movimientos, fundamentales para la anticipación y previsión de acciones propias y de rivales.

En el campo deportivo, podemos pensar en la importancia de las demostraciones en la ejecución técnica y en todo el espectro del procesamiento de información, es decir, la presentación de modelos de ejecución y corrección adecuados. También sabemos, por estos estudios, que las neuronas en espejo (si bien son capaces de generar activaciones que estimulen aprendizajes de puntos positivos) pueden tomar las deficiencias o puntos negativos.

Teniendo en cuenta la fuerza que puede imprimir a esta dinámica neuronal la imitación de personas significativas, o sea, personas que el deportista toma como modelo y en las que supone gran conocimiento prácticos y teóricos sobre el deporte, la figura del entrenador adquiere relevancia nuevamente. 

De igual manera se encuentra en estudio la posibilidad de utilización de interfaces de video y sonido que estimulan redes neuronales, consideradas verdaderas “autopistas” nerviosas, para generar mejoras en el entrenamiento de la fuerza y recuperación de lesiones.

A cada deportista, su cerebro


Producto de la evolución durante millones de años, el cerebro humano progresó muy lentamente en sus posibilidades para adaptarse a las demandas del medio en el que se desarrolla. Cada paso en el camino determinó una nueva emergencia. En esos momentos de progreso, algo surge y genera nuevas posibilidades, nuevas cualidades. Dichos avances se reflejan en la arquitectura funcional del cerebro.

Con el surgimiento de la posibilidad de conservar en sus estructuras recuerdo de experiencias vividas, el paso fue gigantesco. La posibilidad de registro de las experiencias, por medio de nuevas configuraciones de las células cerebrales, proporcionó una herramienta vital. Los individuos dotados de esta capacidad pudieron “transportar su pasado”.

De tal modo las huellas que deja la práctica deportiva (como las otras experiencias de la vida en general) están allí condensadas en uniones neuronales con sus características propias. Creemos que en cada acción el atleta actualiza toda su historia deportiva personal.

“La plasticidad sería, entonces, ni más ni menos que el mecanismo por el cual, cada sujeto es singular y cada cerebro, único” (“A cada cual su cerebro”. F.Ansermet y P. Magistretti).

Ya sabemos, por ende, que existen principios comunes de funcionamiento cerebral; es decir, que el cerebro puede aprender y reorganizarse bajo ciertos parámetros aun siendo uno para cada uno de nosotros.

Las implicancias de estos nuevos conocimientos plantean para el futuro cercano algunas certezas e innumerables incógnitas. Creemos que, como en otras etapas de su historia el entrenamiento deportivo en todos sus aspectos se verá enriquecido a corto plazo por la adecuación de sus metodologías a los avances de los estudios cerebrales.

Bibilografia:


Ansermet, F y Magistretti, P. “A cada cual su cerebro”. Buenos Aires: Katz Editores, 
2006.

Cardinali, D, “Neurociencia aplicada”. Buenos Aires: Medica Panamericana, 2007.


Carlos A. Logatt Grabner, Articulo: “Neuroplasticidad y redes Hebbianas”, en Revista digital- Descubriendo el Cerebro
 y la Mente - No61, Asociación Educar.

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